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Mi otro blog

Espero os gusten los pequeños relatos que compartiré, así como lo que me ronde por la cabeza y me parezca importante compartir.


Ilusión

Ilusión
Que la ilusión nos acompañe todos los días del año.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Pelusas blancas.


¿Hay algo más bonito que la nieve?, bueno claro que sí. Depende, como todo en la vida, de a quien se lo preguntes. A un esquimal, seguramente no le llamará la atención. Y a un habitante del desierto quizá le cueste imaginarse caminando entre copos que bailan a su alrededor.
Y para una ni una cosa ni otra, pongamos una madrileña, que ni vive en el desierto, ni en las estepas polares levantar la persiana de la cocina, y ver una manta blanca cubriendo mi trocito de calle y de parque. Esto no tiene precio.
Esa blancura tan nueva, tan preciosa, es algo que no me canso de contemplar. Cambia totalmente el paisaje, los árboles no son los mismos, ni las aceras, hasta los coches ofrecen una estampa diferente, y además son los culpables de que niños y mayores disfrutemos acercándonos a recoger el juguete en que se convierte la nieve depositada en ellos.
Solo hay un problemilla, cuando no puedes quedarte en casa con un buen café con leche entre las manos, mirando el suave vaivén de las pelusas blancas. Cuando hay que salir a mancillar ese blanco, con nuestras sucias pisadas, entonces todo se complica. Llegar al metro es un interminable caminar en equilibrio para no resbalar. El tráfico es un caos, los coches tan bien adornados con su bata blanca, se vuelven más agresivos que de costumbre, se estorban unos a otros, derrapan, se diría que repentinamente no caben en la calzada.
Y cuando llegas al trabajo, no queda ni rastro de la serenidad que te embargó al subir la persiana de la cocina.
Pero aún así: ¿Hay algo más bonito que la nieve?



Asun©29 de noviembre de 2013

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Tengo que hablarte.

De ese del que tú no quieres hablar, pero no callas.
De ese al que tú no dedicarías ni un minuto de tu tiempo, pero ocupa todas tus horas.
De ese que no tiene nada de particular, pero es singular en todo.
Del que no echarías de menos, pero sueñas en cada instante.
De ese al que jamás buscarías, pero siempre encuentras.
De ese al que cuanto más  ignoras, se vuelve más importante.
De ese del que tú no quieres hablar. Hoy tengo yo que hablarte.





Asun®10 de octubre de 2013

viernes, 22 de noviembre de 2013

Un círculo perfecto

Había vuelto temprano del trabajo, y como tantas veces encontró a su hija repasando fotos en el portátil. ¿Cuántas fotos son capaces de hacerse los jóvenes de hoy? Las que hagan falta, mamá, habría respondido ella con una mueca de burla.
Lucía ahuecó la manta de viaje bajo la que estaba acurrucada e invitó con el gesto a su madre. Sin pensarlo ella compartió aquel trocito de sillón y con el ordenador apoyado en las piernas de ambas, comenzaron a repasar las instantáneas.
Reían ante las caras y posturas de los amigos y de la propia joven. Pero eran todos preciosos, chicos y chicas despreocupados, felices. Su hija tenía prisa por llegar a cierta fotografía, la de un amigo nuevo. No hacían falta explicaciones.
Lucía, su tesoro, su amor, su niña, ya no era su niña. Y el torpe disimular de su nerviosismo repentino, lo decía todo.
El estómago le dio un vuelco.
Tenía delante de sí una imagen preciosa, su hija y el muchacho mirándose. Y en la mirada todo un universo de cariño, deseo, amor…
Una frase quedó en el aire “Mami, este es… pero mamá ¿Qué te pasa?”
Se levantó incapaz de detener una náusea.  Había visto en su hija y aquel chico, su propia imagen y la de su marido. Igual de tiernos y jóvenes, la misma devoción en la mirada de él hacia ella.
Por eso su cuerpo se había revelado, porque el cuerpo al contrario que la mente, no olvida. No olvida los golpes, ni cierra las heridas del corazón.

Paseaba de un lado a otro de la habitación.
Su hija se había rendido y ya no insistía en sus llamadas y preguntas sobre lo que le ocurría. Seguramente estaría en su cuarto, llorando como ella. No, peor que ella, porque el desconocimiento crea todavía más angustia.

Toda la vida reconstruida con tanto cuidado, recuerdos desterrados, y otros encajados milimétricamente para inventar un pasado nuevo, y tejer un presente feliz.
Pero esa torre elevada con cimientos de cariño y ladrillos de mimo, se había venido abajo en el momento en que vio aquellas imágenes.

Respiró, se pasó un pañuelo limpio por la cara, y se miró en el espejo recomponiendo el rostro en un gesto amable. Había llegado el momento. Fue en busca de su hija, la abrazó e intentando apartar el miedo y la tristeza, le contó sin omitir detalles una cruda historia, la suya propia.
Después el silencio lo invadió todo. Prepararon algo para cenar, casi por hacer algo para rellenar el vacío y desolación que ahora cubría a ambas.

*-*-*-*-*

Volvió temprano del trabajo, Lucía repasaba fotos en el portátil, y junto a ella Juan. Pero ¿cuántas fotos son capaces de hacer estos chicos?
  Ambos le hicieron un hueco entre ellos. Y ella aceptó encantada dejándose mimar.
En una milésima de segundo recordó aquel día en que Lucía le enseñó la primera imagen de los dos juntos. Y la amargura que siguió al desvelarle a continuación un pasado que nunca debiera haber existido.
Pero fue solo una milésima de segundo, porque ellos, Juan y Lucía le enseñaban cada día, que el amor si existe y es bueno. Que el cariño no hace daño y que la ternura se renueva y no deja nunca de sorprender. Lo que ella vivió no fue amor ni cariño sino el sentimiento tergiversado de un ser enfermo.

Se había cerrado un círculo, ahora estaba segura de que la vida siempre merece la pena, aunque tropecemos en piedras casi imposibles de sortear.


 NO SILENCIES EL MALTRATO


Asun ©noviembre de 2013

domingo, 17 de noviembre de 2013

Rompecabezas de piezas rotas

Hoy ha salido el sol,
después de un largo invierno.
Por fin me miro al espejo
y veo algo más que tormento.

Hoy he descubierto otro mundo,
he visto florecer el desierto,
hoy sé a ciencia cierta
que hay vida después del miedo.

El rompecabezas de piezas rotas,
empieza a estar completo,
apenas se notan las grietas,
que dejaste en mi cuerpo.

Hoy ha salido el sol,
a pesar de estar lloviendo.
Hoy vuelvo a ser yo misma,
ni de ti, ni de nadie dependo.



Asun© 16 de noviembre de 2013

viernes, 8 de noviembre de 2013

Mi farolita


Cuando nació supe que era diferente. No necesité la confirmación de un experto doctor a través de un extenso informe.
Era simplemente especial. Sobre todo porque era libre. Hasta para elegir sus propias palabras era libre. En realidad no las elegía, las inventaba. En su entusiasmo eternamente infantil repetía una para lo imprescindible, fueran cosas o personas. ¡Es mi farolito!, ¡Es mi farolita! y su farolita principal era yo, su madre.
Nunca hubo palabras ni expresión que me emocionaran, me llenaran y me fueran más necesarias que esas, pronunciadas con esa sinceridad solo posible en seres como ella.
Contra todo pronóstico, la niña alcanzó un nivel de desarrollo óptimo. De nuevo un informe médico la calificaba con sus palabras rebuscadas y extrañas de estar entre los parámetros de la normalidad.
Hoy nos encontrábamos sentados en el patio de butacas del gran anfiteatro de la universidad, esperando a que recogiera su título y diploma de mención de excelencia.
Al recogerlo pronunció un discurso con dicción impecable y palabras perfectas, cuyo final fue:
- Pero sobre todo debo agradecer el estar hoy aquí a una mujer, mi madre, mi ejemplo a seguir, la que es y será siempre ¡MI FAROLITA!

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Relato del mes de noviembre de Esta noche te cuento. Para comentar hazlo AQUI


Asun© 7 de noviembre de 2013

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Un ejemplar magnífico

No imaginaba que deslizarse fuera tan sencillo. Si pareciera que me sale de natural. Que recuerde, nunca sentí especial inclinación por el agua. Y menos por esta,
¿Por qué estará tan salada? Tampoco recuerdo que familiares míos hayan sentido tal inclinación a surcar las aguas. Bien es verdad que yo recordar, recuerdo más bien poco. No sé ni cómo he llegado a esta preciosa bahía.
     Más, heme aquí jugando con blancas espumas. ¡Cielo santo! Si hasta diría que respiro bajo el agua… esto es un poco surrealista, ahora me he topado con un aperitivo, exquisito…
Tira, tira, que este ha picado. ¡Y es un ejemplar magnífico!







Asun®  26de septiembre de 2013