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Mi otro blog

Espero os gusten los pequeños relatos que compartiré, así como lo que me ronde por la cabeza y me parezca importante compartir.


Ilusión

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Que la ilusión nos acompañe todos los días del año.

viernes, 25 de enero de 2013

Saber y Ganar, que buen momento del día.


     Hoy vengo a romper una lanza a favor de nuestra televisión, de la pública, la de todos los españoles.
     Es cierto que no la veo mucho, y que más allá de mi fijación por las noticias, no mantienen mi atención hacia la bonita pantalla, apenas un par de series, algún concurso, y un programa de la segunda cadena pública, la 2.
    Y mi lanza se rompe, (aunque no me gusta romper nada), por un concurso, y cómo no de la 2.
    Es un concurso en el que no se gana mucho dinero, más bien muy poco, y en eso si debo discrepar, porque estaría más que justificado que con la amplia cultura que tienen sus concursantes, tuvieran una justa recompensa económica, que no solo de sabiduría vive el hombre.
 “Saber y Ganar” es su nombre, y siempre que puedo lo veo, me gustan sus baterías de preguntas, todas de muy diferente índole, desde curiosidades, a costumbres más o menos conocidas o a escenas de algún relato o autor, o sobre un fragmento de una pintura. Todo muy variado e interesante.
     También debo mencionar a su presentador, Jordi Hurtado, siempre de buen humor, verle es para mí un soplo de optimismo, y una alegría, me recuerda que la vida es algo más que las complicaciones que van apareciendo. Me hace ver que se puede disfrutar con cosas sencillas, y nos contagia el entusiasmo por conocer, por saber siempre algo nuevo, curioso, fácil o difícil, lejano o cercano.
     Y felicidades a todo el resto del equipo, porque entre todos ellos hacen que las sobremesas españolas sean mucho más llevaderas.
     Además todos ellos, Jordi Hurtado, Juanjo Cardenal, Pilar Vázquez, y los distintos concursantes me han acompañado a lo largo de los últimos 13 años, que es cuando yo lo empecé a seguir. Y en épocas un poquito más duras de mi vida, me llenaron el tiempo, por ejemplo en el hospital, o por el contrario en los largos y despreocupados veranos de sol y playa, nunca he faltado a su cita.
     Gracias por tan entrñables momentos, y vaya mi deseo de seguir compartiendo tan agradables minutos con tan buenos programas.

Asun® 25 de enero de 2013

sábado, 19 de enero de 2013

¡Malditas noticias!


Malditas noticias!

Aunque yo pueda ser muy feliz con mis “labores” y pequeñas aficiones, y asegure que mi auténtica vocación y deseo sería dedicarme a hacer… baberos… Dicho así suena raro, lo reconozco. En otra ocasión lo explicaré.

Hoy no puedo hacerlo porque estoy desolada, ya no indignada, o hartada (me parece que esta palabra no existe, pero yo lo estoy HARTADA)

Tengo la mala suerte de vivir en el mundo, y dentro del mundo en España, y tengo la mala suerte de vivir en el siglo XXI.

Digo la mala suerte porque empiezo a pensar que la mayoría de los españoles no nos merecemos tener que vivir o mejor sufrir en lo que se está convirtiendo este país.
Yo disfruto de mis momentos libres, cuando he vuelto de mi trabajo, he ordenado (un poco) mi casa, he dispuesto lo que vamos a cenar y comer al día siguiente, he guardado la colada limpia y planchada, me he dado una ducha y puesto mi ropa preferida (el pijama), entonces cojo mi costura, hago algún babero, o una chaquetita, o un gorro para mi hija, que se va a Cophenague, o coso algún bajo de pantalón (que mi marido e hijo descosen a la misma velocidad que yo los coso).


Bueno que me siento, me pongo mis gafas, y a disfrutar, a ser feliz con mis cosas… Pues no, no me dejan. Porque a la vez que coso o voy tejiendo, pongo la tele, y me gusta mucho escuchar las noticias. ¡Y qué noticias!, últimamente solo hay un tema, la corrupción y la política, dos conceptos que solo ocasionalmente deberían estar unidos.
Y ahora parece que nunca van a separarse.

Lo siento pero empiezo a pensar que en este país nuestros políticos, y no digo todos, pero si los que nos representan (en el gobierno y fuera de él), son  unos sinvergüenzas, y no saben lo que es la dignidad, la justicia, y el respeto a lo ajeno.

Por favor un poquito de decencia.


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Asun® 19 de enero de 2013

jueves, 17 de enero de 2013

Mi tiempo mejor empleado

Hola guapetones, una vez pasadas las navidades y sus prisas, sus encuentros y desencuentros, volvemos poco a poco a la normalidad.
Así que he retomado mi mejor manera de emplear el tiempo, o mejor dicho con la que mas disfruto. En este caso no es ni escribir, ni hacer pasteles, ni pintar, ni nadar de esa manera tan rara (la única que me puedo permitir), ni decorar toallas para que parezcan otras.
Es otra de mis aficiones: tejer, hacer punto.
Aunque estamos en invierno os dejo una chaqueta que le hice a la princesita que vino a reinar en la casa de mi sobrino, hace 10 meses, que por cierto parece mentira como se han pasado!!!!
Se la hice para  las noches del verano pasado, por si una brisa traicionera le quisiera refrescar sus regordetes bracitos, 
No tengo que recordar que la materia prima, además del algodón del hilo, es el cariño, y ese es el que de verdad abriga y acompaña..



lunes, 7 de enero de 2013

Mi regalo de Reyes, un viaje en el tiempo.


Día 7 de enero de 2013. Día de resacas, pero no de las resacas etílicas, sino de otro tipo. Resacas de regalos, muchos de ellos inútiles, resaca de roscones de Reyes, muchos de ellos insípidos, resacas de horas quitadas al sueño y la mayoría horas perdidas sin fruto ninguno.
Sin embargo yo he tenido el mejor de los regalos. Y no ha sido el más caro posible, ni el objeto más bonito que se pueda imaginar. Me lo ha hecho mi hija, que además me ha regalado la certeza de que los hijos escuchan las “aburridas historias” de la infancia de sus padres, las que les contamos cuando nos vemos invadidos por la nostalgia de los años perdidos en el laberinto de la memoria. Nos escuchan aunque pongan cara de desesperado tedio, aunque nos tachen de insoportables cuentistas y resoplen con las famosas frases hechas, esas de “entonces sí que lo pasábamos bien, no teníamos tanto como ahora, pero disfrutábamos de todo”.
Y hay que reconocer que tampoco era exactamente así, no teníamos casi de nada, y disfrutábamos “bastante”, todo lo que podíamos, pero para nosotros hubiéramos querido siquiera una mínima parte de lo que disponen nuestros hijos. Digamos que cada uno es fruto de su tiempo, y debe vivir y acomodarse a la época que le toque.

Y mi hija me ha regalo un viaje en el tiempo. Me transportó a mis cinco años, a mi larga melena dorada, casi siempre recogida en dos trenzas. A los domingos de pelo suelto recién lavado, incluso al dolor de los tirones al desenredarlo con el implacable peine. A las tardes acompañando a mis hermanos a la peluquería del barrio para cortarse el pelo, muy cortito, clareando casi su cabecita. Mientras el peluquero bromeaba y conseguía asustarme con sus tijeras o navaja cerca de mis trenzas diciendo que lo que de verdad le gustaría es cortarme las trenzas, ¿para qué quería yo un pelo tan largo?, y luego todos reían con ganas, todos menos yo, que me escondía entre las piernas de mi padre.

Un viaje en el tiempo conseguido solamente con abrir un tapón: el de un champú. En esto consistía el regalo, el mismo champú de entonces, el de fresa, con su aroma inconfundible, también lo había de brea, y de huevo. El mismo al que yo siempre hago alusión el champú familiar, el único que había en casa, uno para todos, en envase de litro. Y que nos dejaba esa maravilla de pelo llena de reflejos brillantes y tan lleno de vida. Se lo recuerdo cada vez que en los centros comerciales pasamos horas eligiendo sus champuses, mascarillas, suavizantes, aguas de desenredar, protectores del calor de las planchas y secadores, enjuagues alisadores, vitaminas, favorecedores del crecimiento, baños de color, etc.

Toda la mañana del día de Reyes la pase abriendo y aspirando el aroma de fresa de mi champú, ni siquiera sabía que siguiera a la venta, aún.
Y con la certeza además de que nuestros hijos sí que oyen, asimilan, entienden y respetan todo lo que les contamos, e incluso lo guardan para sí como un tesoro.

Esto era este champú para mi hija: un trocito del tesoro de la vida de su madre.


Asun® 7 de enero de 2013