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Mi otro blog

Espero os gusten los pequeños relatos que compartiré, así como lo que me ronde por la cabeza y me parezca importante compartir.


Ilusión

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Que la ilusión nos acompañe todos los días del año.

martes, 27 de octubre de 2015

Concierto Desván de Sueños

Que es bueno tener amigos, lo sabemos todos, pero que es maravilloso tener los mejores, eso lo sé yo mejor que nadie.
Hoy hablo de dos de mis amigas, Luz y Marina, ellas cantan, actúan y sienten tanto que nos hacen sentir a los que las escuchamos y a veces hasta nos hacen cantar, lo cual en mi caso ya es algo entre proeza y temeridad.
Desde aquí mi reconocimiento y mi deseo de que no dejen nunca de hacernos partícipes de su don, el de la música, a través de sus voces.
 Grandes estas dos mujeres.



domingo, 18 de octubre de 2015

“Maldito seas ( )”

Asistía al entierro de una anciana vecina de mi madre. Curiosa iba leyendo la letanía de epitafios de las tumbas, casi todos iguales, impersonales o empalagosos.
     Muy cerca, en la siguiente sepultura, rezaba uno que llamó mi atención.
“Maldito seas …”
     Algo en él indica que falta una tercera palabra. Intrigada me separo un poco de mi comitiva para verlo más de cerca, pero me detengo porque hay una mujer en la lápida. Como si mi mirada le hubiera tocado en el hombro, se vuelve y me contempla. Avergonzada dibujo un lo siento con mis labios. Me mira desde unos ojos asombrosamente vivos y jóvenes, en contraste con un rostro arrugado. Asiente con la cabeza y extiende la mano para repasar con un dedo tembloroso y artrítico, el contorno de las palabras: maldito seas… y la tercera antes borrada y ahora tan nítida como las anteriores “amor”. Me recorre un estremecimiento, creo comprender la dimensión de la leyenda, toda la pasión del amor y el dolor de una vida de ausencia, caben en esas tres palabras.
     Con emoción contenida vuelvo los ojos hacia ella, comprobando que ha desaparecido, igual que la tercera palabra.

     Entonces, aturdida, reparo en la fecha: 1815.
Asun©18/10/15

martes, 13 de octubre de 2015

Cumpleaños

   
      El puñetero ojo de la cerradura era demasiado pequeño. No conseguí ver nada. Pero los ruidos procedentes del cuarto eran suficientemente reveladores. Traqueteo de muelles, gemidos y hasta algún gritito sofocado.  Me fui de casa no dando crédito. No podía ser. No, él no, jamás. Y menos el día de mi cumpleaños.
     Volví ya muy entrada la noche, con mil mensajes y otras tantas llamadas ignoradas. Él me esperaba y parecía preocupado de veras, entonces vi una caja que se movía, rodeada de un gran lazo rosa. Dentro mi regalo, que jadeaba y daba grititos agudos.
— No sabes la pelea que tuvimos hasta que lo conseguí meter ahí.