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martes, 21 de mayo de 2013

Una reflexión: Nuestros hijos.


¿Cómo se puede hacer daño a quién más se quiere? ¿Cómo nos podemos equivocar tanto en las decisiones que más meditamos?
Me refiero a lo que afecta a nuestros hijos. Son lo que más queremos. Solo queremos verles felices. No esperamos otra cosa que verles avanzar en la vida, ver que se convierten en adultos, que saben distinguir el bien del mal. Ver cómo son responsables de sus actos, y cómo aprovechan su tiempo. Y también que saben divertirse, que son alegres y tienen buenos amigos en los que apoyarse, y a quienes querer.
Pero como suele decirse, esa es la teoría. Ahora viene la realidad, en la práctica, el camino es largo. Ni nuestros niños son perfectos, ni nosotros tampoco, (aunque, como diría mi padre: ni falta que hace).
Y estos, nuestros niños crecen. Ya les hemos guiado lo mejor posible en su infancia, hemos sobrevivido a su adolescencia. Acaban de estrenar el mundo adulto. Y claro, nosotros seguimos detrás, y seguimos opinando, creyendo que no nos van a tener en cuenta, o que harán lo contrario de lo que les digamos.
Pero por debajo de su pose de rebeldes, resulta que nos han escuchado, e incluso observado más de lo que pensábamos. Y han interpretado nuestras palabras y gestos, y han obrado en consecuencia.
Así llegamos a mis primeras preguntas, queriéndoles tanto y queriendo solo lo mejor para su vida,  damos un empujoncito hacia ese camino que nos parece adecuado. Y resulta no serlo. Y nos lo van a recordar, esa opinión, ese gesto que nos vieron les dio la pauta para tomar su decisión. Y nos hará sentir muy mal. Por ser nosotros los responsables, y por verles sufriendo.
Conclusión: es mejor no aconsejar, no dar a entender tan abiertamente lo que nos gustaría que hicieran. Dejarles tomar sus decisiones sin interferir en absoluto. Ver que tanto para bien como para mal, toman las riendas de su vida.
Pero, ¿es esto posible? ¿Quién como padre o madre, puede permanecer impasible ante el rumbo de la vida de nuestros hijos?


Asun©21 de mayo de 2013

15 comentarios:

  1. Claro que nos escuchan y les servimos de guía, y yo no me siento preparada para guiar a nadie, cuando a veces mi propia vida me queda muy grande.
    Marina

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    1. Marina creo que esto nos pasa a todos, pero es duro. Sobre estar preparada, quien lo está? Me parece que con obrar siempre pensando en lo mejor para ellos, de buena fe y llenas de cariño, será suficiente.
      Aunque tengamos que llorar, nuestros padres nos dirían que así es la vida, y que así debe ser.
      Menos mal que hemos contado con tan buenos maestros, ellos nuestros padres.
      Besos.

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  2. Me parece muy interesante este pensamiento tuyo.
    Para mi esto es aún un poco lejano pero lo tendré presente... en todo momento.
    Penny

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    1. Penny bienvenida a este mi blog personal.
      Ya ves hoy estaba preocupada por mi niña, mi hija, y tuve que escribir esto.
      A ti por suerte te queda mucho para verle tomando decisiones en su vida, pero no te creas todo pasa en un suspiro.
      Un beso enorme.

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  3. Pienso que, como padres y mayores, no podemos abdicar de nuestra responsabilidad de aconsejar. Aunque alguna vez, a pesar de todas nuestras buenas intenciones, nos equivoquemos. Los jóvenes son los que toman sus propias decisiones, pero es beneficioso que tengan otros puntos de vista. Esto también nos pasa a los ya adultos.
    Buscamos opinión, escuchamos, evaluamos y, después, hacemos lo que más nos convence. Y si nos va mal, fue nuestra decisión el curso tomado. ¿Cómo se siente un hijo cuyo padre no le transmite una palabra de experiencia? Creeme, mucho mayor daño causa quien se desinteresa de los temas que aquejan a los hijos.
    Me parece muy, muy interesante tu artículo, querida Asun. Mil besos

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    1. Querida Yadira yo creo que tienes razón, encaminar a nuestros hijos, tanto de pequeños como de mayores es nuestra responsabilidad, y además es algo natural. Y como bien apuntas, seguro que es peor crecer sin ese apoyo o estimulo.
      Gracias por tu sensato punto de vista.
      Besos

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  4. Me parece interesate tu reflexión Asun; todos los que tenemos hijos creemos saber que es lo mejor para ellos y que decisiones deberían tomar en cada momento, pero bien es cierto que tanto nuestro padres como nosotros en muchas ocasiones hemos acertado siguiendo consejos de nuestros mayores y otras con nuestro propio camino.

    Un consejo siempre sera bien recibido por parte de nuestros hijos; a mi entender, pero en la vida también se aprende tropezando, nosotros lo sabemos y ellos también lo sabrán con el tiempo.

    Un saludo.

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    1. Alfonso comparto tu opinión, creo que es bueno estar al lado de nuestros hijos, pero también dejándoles hacer su camino.
      Lo que está claro es que siempre prevalecerá el cariño y la sinceridad con que los aconsejemos.
      Un abrazo.

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  5. ¡Vaya, Asun!
    Sé, por experiencia propia, que las cosas siempre terminan por solucionarse.
    Y estando al lado de ellos es el sitio ideal...
    Un besotazo.

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    1. Yo también creo eso, pero el camino es un sufrimiento, parece que no acertamos nunca.
      Yo estoy por la labor de ver, oir y callar. Claro que viniendo de mi, lo de callar va a ser complicado (a no ser que me quedara muda definitivamente, y aún así...)
      En fin que complicado puede llegar a ser, verdad?
      Un beso grande.

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    2. Ya lo creo que lo es. Si nos metemos mucho; malo. Si les dejamos hacer por sí mismos; malo. Y ¡qué rabia da cuando les ves que se tropiezan o que sufren! RAbia y dolor como si te clavasen una daga.

      Asun, te noto desanimada... y eso no puede ser. Pasará. Ya lo verás.

      Un beso, REBONITA.

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  6. Interesante reflexión, quizás nuestros consejos y opiniones no sean los más acertados en algunas ocasiones, pero ¿es mejor callarlos? yo no lo creo, puede que a veces nos equivoquemos, al igual que seguramente lo hicieron nuestros padres, pero nuestros hijos siempre sabrán(al igual que lo supimos nosotros)que fueron hechos desde el inmenso amor que les tenemos.
    Un fuerte abrazo!!!

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    1. Querida enigma, tienes mucha razón, todos los padres por regla general queremos lo mejor para los hijos, y esto como se decía antes, es ley de vida.
      Pero es tan difícil, que yo estoy por dejarles que decidan ellos, y no ser la superprotectora que siempre he sido.
      Besos

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  7. Hola. primero de todo me ha gustado tu blog que acabo de conocer. La cuestión que planteas es muy importante e interesante. En mi opinión (mis hijos tienen 4 y 3 años) los padres debemos intentar guiar a nuestros hijos, y la mejor o cas única manera, es enseñarle lo que creemos que está bien y enseñarles con el ejemplo practicándolo. Enseñarles lo que está mal, las posibilidades y caminos que hay y darles todas las posibilidades para que puedan escoger con la libertad que les da el conocimiento de la vida, que debemos mostrarle. Muy buen post y me quedo, con tu permiso, un poco más por aquí. un abrazo

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    1. Bienvenid0/a, porque no estoy segura si eres hombre, o mujer.
      Para la cuestión de los hijos, es igual, ya que padres y madres sentimos lo mismo.
      Mis hijos son ya mayores, pero son como el anuncio aquel de un diamante es para siempre, los hijos son para siempre.
      En la infancia todo es mas sencillo, ellos confían a ciegas en nosotros y nosotros hacemos lo imposible por su seguridad, educación y salud.
      Pero en el caso de mi hija, que me ha inspirado este post, ella tiene 20 años, pero aunque puede tomar sus decisiones, es natural que opinemos sobre ellas, y ella ha tenido en cuenta hasta nuestros gestos para tomarlas. Yo sé que ella lo entiende, y lo va a entender mejor si algún día es madre.
      Definitivamente es ley de vida que los padres cuidemos a los hijos y estemos siempre detrás de ellos.
      Gracias por tu visita y tu reflexión tan acertada.
      Besos.

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